Viernes 4 de junio de 2010
En la película de la salud, el colesterol es uno de los grandes protagonistas. Se pueden contar por miles los trabajos científicos realizados en todo el mundo, que demuestran que el principal factor de riesgo cardiovascular es un nivele elevado de colesterol en la sangre. Cuando esto ocurre existe el peligro de que el colesterol se vaya depositando en la pared de las arterias junto con restos celulares y calcio. Se forma una masa llamada ateroma, que va cerrando la luz de los vasos sanguíneos, como la cal del agua va obstruyendo las cañerías en una vivienda. Es la aterosclerosis.
Es un proceso lento, de años, que si no se le pone remedio acaba atascando las arterias del corazón o del cerebro y llega a desencadenar un infarto de miocardio o un ictus cerebral. Veo que el texto me está saliendo más serio de lo que pensaba, pero es que la principal causa de muerte en España en hombres y en mujeres, como en muchos otros países desarrollados, es la enfermedad cardiovascular.
La parte buena del asunto es que la aterosclerosis es un proceso que, aunque no se puede detener, en la mayor parte de los casos se puede controlar la velocidad a la que avanza por nuestras arterias. Para ello solo hay que poner en práctica algunas medidas, fáciles de entender, aunque para muchos, difíciles de aplicar.
Pero antes hay que tener en cuenta, que en la película del colesterol y la salud cardiovascular, como en la de Sergio Leone, hay el bueno, el feo y el malo. El colesterol es una grasa y como tal es insoluble en el agua de nuestra sangre. Así que la única forma que tiene de viajar por nuestros vasos es subido en unos vehículos que lo transportan, y que se les llama lipoproteínas.
Uno de estos taxis del colesterol de llama LDL. El colesterol que va allí subido es el que se pega a las arterias: es el colesterol malo. Cuando nos sacan una muestra de sangre, si el colesterol en LDL está elevado (por encima de 120 mg/dL), quiere decir que hay mucho colesterol que va viajando en esa lipoproteína y que se está pegando a las arterias.
Otros de los transportadores del colesterol es el encargado de retirarlo de las arterias y llevarlo al hígado para su metabolismo. Es el vehículo HDL. Si nuestro análisis de sangre muestra que tenemos mucho colesterol en HDL (más de 50 mg/dL ) quiere decir que se está sacando el colesterol de nuestras arterias y por ello al HDL se le llama el colesterol bueno.
El feo en esta película es el colesterol total. En una persona activa, sin sobrepeso y que no fume se puede tolerar un valor de 230 mg/dL. Pero en un individuo obeso, sedentario y fumador el colesterol feo hay que mantenerlo por debajo de 200 mg/dl.
La próxima semana les contaré como subir el bueno, bajar el malo y taparle la cara al feo.
José Enrique Campillo
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